miércoles, 22 de agosto de 2012

EL CASO SANTOYO

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


Los confesos vínculos del general ( r ) de la Policía Nacional, Mauricio Santoyo Velasco con los paramilitares, ante la justicia de los Estados Unidos, reconfirman un hecho que parece que no escandaliza a la opinión pública y al grueso de los colombianos: la penetración y cooptación del Estado por parte del paramilitarismo, a través de una fina red de relaciones de poder e intereses, entre oficiales de alta graduación de las fuerzas armadas, líderes paramilitares, políticos y clase dirigente empresarial.

Es posible que en las próximas revelaciones que el ex oficial haga ante los jueces norteamericanos se entreguen algunos nombres de otros oficiales y es posible que de políticos que usaron el poder político para poner el Estado al servicio de la empresa criminal más eficiente y criminal, puesta en marcha en Colombia, por sectores de extrema derecha (educada), enquistados en visibles organizaciones de la sociedad civil. 

El caso Santoyo sirve, además, para legitimar y extremar el tutelaje político y judicial de los Estados Unidos, frente a un Estado que, como el colombiano, apenas si logra mantener condiciones mínimas de operación a sus poderes públicos, en especial al poder judicial. Es vergonzoso que en Colombia no haya investigación alguna contra el alto oficial por los hechos confesados y que de manera tardía se inicien investigaciones alrededor de propiedades y bienes del hoy confeso criminal, para someterlas a extinción de dominio.

Como Santoyo, existe una lista de altos oficiales de las fuerzas armadas con presuntos o probados vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Baste con recordar a los generales del ejército, Rito Alejo del Río, Jaime Humberto Uscátegui y Farouk Yanine Díaz, procesados por sus presuntos o probados nexos con paramilitares y la participación de prácticas genocidas.

Si bien no podemos asegurar que se trata de una política oficial, si podemos decir que hubo prácticas sistemáticas que hacen pensar que el proyecto de Estado y de nación que imaginaron los paramilitares y sus colaboradores, tuvo amplia aceptación en sectores destacados de las filas castrenses. 

Lo confesado por Santoyo Velasco y los probados casos de otros oficiales de las fuerzas armadas confirman que el fenómeno paramilitar se sirvió de congresistas, gobernantes regionales y locales y miembros de las fuerzas armadas, para ejecutar los planes operativos, económicos y políticos de las AUC, que compartían sectores poderosos de la sociedad civil.

Pero el asunto no puede quedar en el establecimiento y el señalamiento de funcionarios que se pusieron al servicio de un grupo al margen de la ley. Por el contrario, el país debe conocer las finas redes criminales y clientelares con las que sectores poderosos de la sociedad civil se sirvieron de los paramilitares, para cooptar la institucionalidad estatal y varias instituciones del Estado y ponerlas al servicio de un proyecto político de extrema derecha, con el que pretendían desmontar el Estado social de derecho y en general el ordenamiento jurídico, político y constitucional logrado en 1991.

Gracias al trabajo de  profesores, académicos e  investigadores, ya el país conoce algunas de las redes y las formas de operación de ese proyecto de país que buscaron implementar políticos, militares, empresarios, ganaderos, periodistas y élites regionales, entre otros.  Pero aún faltan piezas de esas finas redes de poder establecidas por quienes desde instancias gubernamentales de diverso nivel y con la anuencia de actores de una sociedad civil que de tiempo atrás sostiene una relación patrimonial con el Estado, permitieron que dentro del orden establecido se inocularan los valores no democráticos y criminales de las AUC.

Ojalá el caso Santoyo Velasco sirva para que los colombianos comprendan bien qué buscaban los paramilitares y sus animadores ubicados estratégicamente en el Estado y en la sociedad civil.

Un proyecto de nación supuestamente soportado en la lucha antisubversiva, pero que en verdad ofrecía una idea de Estado y de orden social, político, económico y cultural con específicas características, que mantiene vigencia en grupos y movimientos políticos y en la seudo ideología uribista.

“… el histórico rechazo a la acción guerrillera sirvió de puente axiológico para legitimar las acciones y prácticas de un proyecto neoconservador agenciado y aupado por un conjunto de organizaciones, legales e ilegales, de fuerzas de poder local, regional y nacional (élites económicas y políticas), así como actores globales tales multinacionales, el sistema financiero nacional e internacional”.

El fenómeno paramilitar se podría concebir, entonces, como una estrategia de las élites para consolidar un modelo económico (neoliberal) y social, que con su expansión a zonas del territorio nacional donde el Estado históricamente ha estado ausente, propició procesos de exclusión y polarización social cada vez más fuertes. Un fenómeno que intensificó los procesos de confrontación, de expulsión de sus territorios de un número importante de colombianos y que tomó por mano propia acciones de justicia directa sobre los cuerpos de miles de personas. Sobre el valor contrainsurgente, aupado desde el Estado y desde actores de la sociedad civil, como los medios de comunicación, se sumaron intereses de disímiles grupos de presión nacionales e internacionales, que vieron en el fenómeno paramilitar la oportunidad para agenciar un proyecto político, ideológico, cultural, económico, social y agrario de gran envergadura, con asiento en un modelo económico extractivo y liberal, en el sentido en que se necesita menos Estado y más Mercado, concepción con especial arraigo en un proceso de globalización en el que lo más importante es la circulación libre del capital, socavándose las soberanías estatal y popular y generando prácticas clientelizadas de los ciudadanos”[1].




[1] Ayala Osorio, Germán. Paramilitarismo en Colombia, más allá de un fenómeno de violencia política. Cali: UAO, Noviembre de 2011. ISBN 9789588713120.

miércoles, 15 de agosto de 2012

LENGUAJE, TESTOSTERONA Y POLÍTICA

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo



Como animal simbólico, el ser humano no sólo crea cultura, sino que se reproduce en ella, se hace histórico, le da sentido a su existencia y extiende en el tiempo su supremacía sobre la Naturaleza.

Con el habla el ser humano difunde, explica, da sentido y recrea prácticas, actividades y formas comportamentales que hacen parte de una o de unas culturas.

Boris Cyrulnik habla de un acontecimiento primordial que se explica en un hecho claro: el hombre está dotado de habla[1]. La capacidad se señalar con el dedo, por ejemplo, es un acto que ya enuncia esa capacidad humana que lo hace distinto de otros animales.

La política, parte fundamental de la cultura, es una ‘creación’ humana en tanto ésta guarda relación directa e indirecta con procesos históricos que exponen formas de dominación y de organización del poder. Con ella y desde la acción política, el ser humano busca condiciones de certidumbre frente a los desequilibrios que la propia naturaleza puede generar, o las propias inestabilidades forjadas por luchas de poder entre seres humanos, entre tipos específicos de organizaciones o  entre formas de gobierno o entre Estados.

En la actividad política y en general en todo el devenir humano, el lenguaje juega un papel fundamental en la medida en que con él no sólo nos representamos el mundo y los demás seres vivos y los entornos naturales, sino que a través de él se establecen ejercicios de poder y dominación que bien pueden llevar a demostraciones de fuerza, de poderío militar, político, social, económico, o servir como canal de expresión de líderes políticos que fundan su liderazgo en la potencia de sus actos de habla, así como en la debilidad mental y discursiva de quienes les siguen y en una empobrecida cultura política, circunstancias estas que viene siendo el contexto en donde dichos líderes actúan.

De igual manera, esos liderazgos suelen sostenerse en formas particulares (egos) de entender no sólo la política, sino lo público, y general, los asuntos de Estado. Líderes ególatras suelen reducir la política y el sentido público de ésta, así como los asuntos de Estado, a sus intereses, miedos, sentimientos y a una subjetividad femenina o masculina desde  donde esos líderes suelen expresarse.

En lo que corresponde a la subjetividad masculina, asociada o no al ejercicio de la política y a la política en tanto procedimientos y formas regladas, hay que decir que el mundo, en general, está diseñado y pensado desde y para una racionalidad masculina que hoy, cada vez más, se presenta tóxica[2], se torna enferma y enfermiza.

Esa misma racionalidad masculina, por tradición cultural, somete no sólo a la racionalidad femenina, que es mirada no como complemento, sino como opositora, sino a formas distintas desde las que otros hombres operan y asumen su masculinidad, por fuera, claro está, de la costumbre, de la usanza y de lo que la cultura señala como válido y legítimo.

La política quizás sea el ámbito humano en el que con mayor claridad se expone esa masculinidad tóxica que contamina lo público, violenta a los diferentes, impide el diálogo respetuoso y simétrico entra actores y discursos, entre seres humanos, entre hombres y mujeres.

Para la muestra hay dos botones de esas masculinidades enfermizas que actúan políticamente, y cuyos efectos nocivos resultan ser sistémicos.

Los liderazgos mesiánicos suelen ser un rasgo fundamental de esa racionalidad masculina que en política resulta nociva para el agenciamiento de asuntos públicos, el logro de entornos democráticos y la resolución pacífica de los conflictos, connaturales a la condición humana.   

Haré referencia a dos líderes políticos latinoamericanos que mantienen su vigencia gracias a un ejercicio mediático que se hace desde unos criterios de noticiabilidad que le hacen juego a esa tóxica masculinidad.  Hablo de Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia entre 2002 y 2010 y Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de Venezuela desde 1998, a la fecha.

Los enfrentamientos verbales de estos ególatras dejan entrever actos de habla contaminados por esa racionalidad masculina que se funda sobre la violencia, sobre el uso de la fuerza física, la amenaza, el matoneo y todo tipo de señalamientos propios de una testosterona que los visibiliza más que como seres humanos, como machos irascibles.

Al reducir los asuntos de la política al enfrentamiento hormonal, personajes como Uribe y Chávez dicen y se intercambian epítetos como sea varón, le faltaron cojones o le doy en la cara marica, con los que no sólo exhiben un carácter primitivo, cuasi salvaje, sino con los que pusieron en riesgo la estabilidad de la región, por un eventual enfrentamiento armado cuando fungía como Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez.

Los actos de habla que se producen desde una subjetividad masculina enferma, que se soporta en una idea de dominación, tienen efectos perniciosos en la política, en el sentido de lo público y en las formas en las que deben transcurrir y resolverse los conflictos entre Estados, entre gobiernos o entre individuos.

En el largo periodo de Uribe estuvimos ad portas de una intervención militar de Colombia en territorio venezolano, tal y como sucedió con la incursión armada del Ejército colombiano en suelo ecuatoriano, en la que resultó asesinado el líder guerrillero, alias ‘Raúl Reyes’.

Es decir, el Estado colombiano pudo violar por segunda vez el ordenamiento jurídico internacional, tal y como sucedió con el operativo militar realizado en Angostura (Ecuador), por una decisión del entonces Jefe de Estado  y de Gobierno, que fundó y funda aún su discurso pacificador en actos ilocutivos y perlocutivos soportados en el metadiscurso del gran macho.

Justamente, cuando un Estado opera desde los impulsos hormonales de un individuo que buscó afanosamente el poder para vengar la muerte de su padre, que usó dicho poder para compensar puntos débiles de su personalidad y de su menuda contextura física, y que además le sirvió como mecanismo de identificación con fuertes adversarios, en la búsqueda de superarlos, las instituciones y la institucionalidad democráticas, la política misma y la tradición diplomática se ven desbordadas de tal manera que terminaron debilitadas.

Eso hizo Uribe en Colombia y eso ha hecho y hace Chávez Frías en Venezuela, en especial con un discurso y unas acciones intimidantes en contra de la Oposición y de quienes no aceptan el modelo socialista, en especial, la concentración del poder en una sola figura que se torna invencible, irremplazable y con visos de deidad.

Los medios masivos, otro lugar de exhibición

La prensa es el escenario privilegiado en donde esa masculinidad enfermiza se replica a diario a través de hechos noticiosos divulgados por periódicos y noticieros radiales y de televisión, en donde se exhiben actos violentos perpetrados por hombres, que van desde violaciones y asesinatos a mujeres y menores de edad, accidentes de tránsito provocados por conductores borrachos (hombres), hasta declaraciones de guerra entre pandillas, carteles o entre Estados.

Periodistas presos del afán noticioso, reviven la vieja enemistad de los dos políticos latinoamericanos. Veamos algunos textos noticiosos de EL TIEMPO y EL ESPECTADOR, diarios colombianos:

“El expresidente tildó de cobarde al venezolano, luego de que este le dijo que le faltaban "cojones". Evocando viejos tiempos, los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez entraron de nuevo en un enfrentamiento verbal sin medir palabras. La reacción más reciente fue del exmandatario colombiano, quien a través de Twitter calificó a Chávez de "cobarde". "Cuando capturábamos a un terrorista en Venezuela, de manera cobarde (Chávez) nos decía que él nos lo había entregado (...) Por miedo a la Farc no los capturaba y a nosotros nos decía que los sacáramos de Venezuela como lo hicimos con Granda", escribió Uribe en uno de cinco trinos que escribió en la mañana de este miércoles”[3].
El otro diario bogotano recoge las reacciones de la misma manera: “La confrontación entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el presidente venezolano Hugo Chávez no se detiene. Pasaron unas pocas horas para que Uribe respondiera a la más reciente arremetida de Chávez en la que aseguraba que a Uribe "le faltaron cojones" para intervenir en Venezuela. Vía Twitter, el expresidente colombiano enumeró las razones que tiene para tildar a Chávez de "cobarde" entre las que asegura que "por miedo a Farc no los capturaba”[4].
Estos  negativos y peligrosos liderazgos deben ser enfrentados con altas dosis de responsabilidad mediática y ciudadana, en aras de evitar caer en la complacencia, la admiración y el seguimiento a pie juntillas de actuaciones y de expresiones discursivas abiertamente prepolíticas, seudodemocráticas, poco civilizadas, pero sobre todo, encarnadas en un viejo y caduco machismo, que resulta de una masculinidad temerosa de ofrecer actitudes y actos de habla distintos a los que acompañan el uso de la fuerza física.





[1] Cyrulnik, Boris. Del gesto a la palabra. La etología de la comunicación en los seres vivos. España: Gedisa editorial. 2004. p. 49.
[2] Sinay, Sergio. La masculinidad tóxica. Un paradigma que enferma a la sociedad y amenaza a las personas. Editorial B, grupo Z.

viernes, 13 de julio de 2012

LA LLAVE DE LA PAZ PUEDE ESTAR EN LAS ACCIONES DE LOS INDÍGENAS NASA

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


Si alguien me objetara que el reconocimiento previo de los conflictos y las diferencias, de su inevitabilidad y su conveniencia, arriesgaría a paralizar en nosotros la decisión y el entusiasmo en la lucha por una sociedad más justa, organizada y racional, yo le replicaría que para mí una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto es un pueblo maduro para la paz". Estanislao Zuleta. 1.985. En: “La fiesta es una guerra”



Las acciones contra la guerra y contra todos los actores armados, incluyendo al Estado, emprendidas en el Cauca por los indígenas Nasa, vienen con una carga simbólica y política que puede resultar importante en aras de darle un giro a la guerra interna, a través de  la creación de un gran movimiento civil que agite y plante en lo más alto de una montaña la bandera de la paz.

Con valor, seguridad, pero con una histórica legitimidad, los Nasa se levantan hoy contra aquellas fuerzas legales e ilegales, y eso sí, ilegítimas todas, que de tiempo atrás han convertido  sus territorios en teatros de operaciones y escenario de confrontaciones armadas con la latente intención de acabarlos como Pueblo. No sólo asesinando, desplazando e intimidando a sus líderes y comuneros, sino haciendo que los símbolos de la guerra terminen penetrando y afectando su plan de vida. El reclutamiento forzoso y la cooptación ideológica son expresiones claras de cómo la guerra contamina el devenir de un grupo de colombianos que tienen otras lógicas de vida.

Opuestos a la permanencia de las fuerzas del Estado en su territorio, los indígenas Nasa activan en el Cauca acciones para desmantelar, física y simbólicamente, trincheras y herramientas de comunicaciones usadas por el ejército de Colombia, para mantener la dinámica de un conflicto que militares y policías saben que no van a ganar en los campos de batalla. 

Para muchos se trata de acciones ilegales, desproporcionadas, equivocadas y abiertamente contrarias al ordenamiento jurídico, en tanto que se está rechazando a las fuerzas del Estado, creadas y dispuestas para hacer presencia y ejercer efectiva soberanía sobre tierras que hacen parte de la Nación.

Juzgar de esa forma las acciones colectivas de los Nasa es desconocer el daño que la guerra genera en su gente y en su cultura, pero especialmente, desconocer el valor que éstas tienen en tanto con ellas la paz se vuelve tangible, y por ese camino, cobra vida en ciudadanos hastiados con un largo conflicto y con actores armados acostumbrados a negar sus derechos a la autonomía y a la consecución de sus sueños y aspiraciones plasmados en su plan de vida.    

Lo que hay que hacer ahora es rodear a los indígenas Nasa y junto a ellos y a sus acciones colectivas, configurar un gran movimiento nacional ciudadano de clara oposición a la guerra. Si Santos tuviera la capacidad para leer de manera distinta las acciones de los indígenas, entendería que la llave de la paz no está en su bolsillo o en los bolsillos de la dirigencia de las Farc, sino en este movimiento indígena que ha demostrado con sus valerosas acciones civiles otros caminos para llegar a la paz.

Pero Santos, preso del discurso militarista que apoyan empresarios, élites y acorralado por unas fuerzas militares a las que no les conviene la paz, en especial a la alta burocracia militar y presionado por el discurso guerrerista de su antecesor y de sus áulicos, desestima el discurso anti guerra de los indígenas e insiste en mantener las condiciones de un conflicto que minuto a minuto se eterniza, pero que de manera contradictoria mantiene su carácter periférico que lo hace ver como una externalidad para la vida de millones de colombianos.

Sumarse al discurso antiguerra de los Nasa y llevar la bandera de la paz que connota su levantamiento en contra de los combatientes, debe entenderse como un paso responsable, digno, legítimo y valeroso de quienes hoy vivimos relativamente cómodos en centros urbanos, alejados de una guerra que se concentra en lugares donde tradicionalmente la presencia del Estado es y ha sido débil.

Pero para sumarse debemos abandonar prevenciones culturales, étnicas, identitarias e ideológicas que en torno a los indígenas ha creado la cultura dominante, que de forma permanente nos ha enseñado a mirar con recelo y prepotencia la vida y las acciones de los indígenas. 

Y el primero que debería cambiar sus prevenciones en torno a los Nasa y demás pueblos indígenas, es el Presidente Santos, hijo de una rancia élite bogotana que siempre ha pensado que aquellos buscan crear repúblicas independientes, amparados en los derechos que la Constitución Política les brinda, por ejemplo, en torno al reconocimiento de la jurisdicción[1] especial indígena.

Estamos, pues, ante una acción colectiva que debería de servir para darle un impulso a la paz como proyecto político capaz de negarle y quitarles espacios a los combatientes y a los señores de guerra que desde ámbitos estatales y privados (empresarios nacionales e internacionales) siguen auspiciando una guerra que ya completa 50 años. Por ello, es hora de decirles a las fuerzas enfrentadas y a sus soportes ideológicos, políticos y económicos, que su tiempo ya pasó y que ahora es el turno para el discurso y las acciones de paz.

El epígrafe de esta columna bien podría servir para iniciar el proceso de comprensión de las acciones políticas de un pueblo indígena que se cansó de la guerra y que demuestra no tener miedo a los combatientes.

Los movimientos urbanos cercanos y amigos de la paz negociada podrían apreciar y ver las acciones colectivas de los Nasa como una iniciativa ciudadana, civil, capaz de abrir caminos distintos a los que plantea la guerra. Es hora de buscar coincidencias y encontrarnos con los indígenas en una causa, un anhelo y un sueño que es compartido por millones de colombianos que aún no saben qué es eso de vivir en paz.



[1] “Artículo 246. Las autoridades de los pueblos indígenas podrán  ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas  y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República. La ley establecerá  las formas de coordinación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional”. A tener en cuenta otros artículos de la Carta Política como el 7, 8, 10, 11, 12 y el Artículo 22, que señala que “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Carta Política de Colombia.

Polemica campaña de la alcaldia

campaña de la alcaldia muestra una clara alineación del estado, que se supone laico, a una religión especifica.
La imagen:


Este poster fue enviado vía correo electrónico a instituciones educativas de la ciudad de Medellin, desde un correo del municipio de medellin y aparece firmado por una funcionaria publica que se presenta con el cargo de

Comunicadora y Relacionista Corporativa
Secretaría de Educación
Alcaldía de Medellín

Así mismo, en la imagen se ven claramente los logos de la administración municipal... ante esto di una rápida googleada y me encontré que la noticia ya se anda difundiendo en paginas y agencias de prensa Católicas, asi por ejemplo: en la pagina de la organizacion católica Heraldos de cristo aparece reseñada la siguiente noticia Ver

"Medellín (Miércoles, 11-07-2012, Gaudium Press) La Secretaría de Educación de Medellín, Colombia, está promoviendo una campaña en los colegios de la ciudad, para que los niños que así lo deseen realicen dibujos pidiendo a Benedicto XVI que visite a Colombia y a esa localidad en particular.

En el día de hoy y venideros, esos dibujos estarán siendo recibidos en las dependencias de la Secretaría gubernamental. Como fue confirmado a Gaudium Press por Lina Marcela Zapata, Comunicadora de la Secretaría de Educación de Medellín, el Alcalde de la ciudad Aníbal Gaviria Díaz, irá en los próximos días a Roma a visitar al Pontífice, ocasión en la que reiterará la invitación que le hace Colombia para que la visite, y momento en el que entregará al Papa los dibujos de los niños.

"Queremos que el Papa venga, y para convencerlo, queremos hacerle miles de dibujos infantiles que le entregará nuestro alcalde", reza un volante propagandista de la iniciativa difundido en toda la ciudad.

Como ha sido informado por Gaudium Press, la posibilidad de que el Papa visite Colombia es real. Panamá y Chile son países también opcionados. La visita se realizaría tras la participación de Benedicto XVI en la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Río de Janeiro, del 23 al 28 de julio del próximo año.

Al respecto también se pronunció ayer Mons. Juan Vicente Córdoba, Secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, quien en diálogo con Gaudium Press afirmó que en un eventual viaje de Benedicto XVI a Colombia "no podría visitar Bogotá, y que de viajar tendría que ser a una ciudad de poca altura, como es Barranquilla, Cartagena, Santa Marta e, incluso, Medellín (...)"

La noticia tambien es reseñada en otros sitios web y la agencia que la remite es la agencia de noticias Gaudium Press

En la parte inferior del poster se lee:

"los dibujos se deben entregar en sercretaria de educación (ed. carre) este miércoles 11 de julio entre las 9 am y las 4 pm
Todas las instituciones educativas deben participar con los dibujos de todos sus estudiantes"


Personalmente me parece cuestionable esta campaña por varios motivos:

1. se esta usando recursos publicos Materiales y Humanos para el desarrollo de la misma, cuando claramente es un asunto de caracter religioso, y hasta donde recuerdo, colombia es un estado laico.
2. se evidencia un alineamiento o trato preferencial para una religion especifica (la catolica), pues se pretende poner al servicio de un evento catolico (posible visita del Papa) la estructura educativa publica de la ciudad.
3. en el poster se lee "Todas las instituciones educativas deben participar con los dibujos de todos sus estudiantes" con lo cual se desconoce la diversidad religiosa que habita las instituciones educativas y se puede llegar a vulnerar la libertad de culto de los miembros de la comunidad educativa
4. se vulnera la autonomia escolar, los PEI, planeacion Institucional.... al imponer una actividad que consumira tiempo academico.

Y finalmente me pregunto:

¿cuanto dinero se destina para el desarrollo de esta campaña?
¿cuantos funcionarios publicos atenderan tareas propias de esta campaña, como diseño de poster, recepcion de dibujos, almacenaje, comunicados de prensa, trabajo en las instituciones con los niños.... entre otros?
¿cuantas horas de trabajo/hombre se usaran, incluyendo personal administrativo y docentes que intervengan en la actividad?
¿por que los impuestos de toda la ciudadania tienen que financiar una campaña con claros matices religiosos?

Fuente: MOTORDEPENSAMIENTO.BLOGSPOT.COM

sábado, 23 de junio de 2012

Planton contra la Reforma a la Justicia

El POLO convoca en Medellín un plantón de protesta contra la reforma a la justica frente al edificio de los juzgados en la Alpujarra  este jueves 28 de junio a las 4:30 p.m.

El POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO, único partido cuya bancada parlamentaria en pleno se opuso a la monstruosa reforma a la justicia, denuncia que los micos de última hora son apenas una mancha más en la reforma que privatiza la justicia, no resuelve la congestión y le resta independencia a la rama.

 Para este jueves 28 de junio a las 4:30 p.m. en la Plazoleta de la Dignidad, frente al Edificio Judicial José Félix de Restrepo, está convocando el POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO un plantón de protesta contra la reforma judicial.

 Desde el momento en el que el Gobierno de Santos presentó el proyecto de reforma a la justicia, adobada con el señuelo de que se proponía para acabar con la congestión del aparato judicial, situación que afecta en materia grave a los ciudadanos de a pié al no encontrar canales para tramitar sus reclamos legales y constitucionales, el POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO denunció que el verdadero propósito consistía en privatizar el servicio de justicia y restarle independencia a la rama judicial.

 En la recta final, a la reforma le colgaron micos que la empeoraron permitiendo que crímenes cometidos por dirigentes políticos y parlamentarios pudieran quedar en la impunidad y colmando de privilegios a unos cuantos magistrados y congresistas, lo que generó una enorme reacción ciudadana en contra, reacción que ha tratado de neutralizar el presidente Santos con anuncios en el sentido de que hará todo lo que esté a su alcance para limpiar la reforma.

A juicio del POLO, la única limpieza posible es hundirla toda y  elaborar un nuevo proyecto que fortalezca la independencia y la financiación de la justicia, exigencia que expresarán los polistas en el plantón de este jueves 28, en el que además empezarán a socializar la propuesta de adelantar un referendo revocatorio.

COMITÉ EJECUTIVO DEPARTAMENTAL POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO ANTIOQUIA

Gonzalo Álvarez Henao                                                       Yovis Manuel Álvarez
Presidente                                                                            Secretario General

Jorge Alberto Gómez Gallego
Diputado Asamblea Departamental