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sábado, 7 de junio de 2008

Diagnósticos equivocados y soluciones demagógicas están "paralizando" las iniciativas de los agricultores- Polan Lacki

Es profundamente lamentable que en América Latina hayamos perdido más de 50 años elaborando diagnósticos equivocados de la problemática rural y diciendo a los agricultores que los siguientes factores exógenos fueron o siguen siendo las principales causas de sus problemas:
---el colonialismo y el imperialismo.
---las políticas de ajuste "impuestas" por el FMI y el Banco Mundial.
---el neoliberalismo, la globalización y la OMC.
---la falta de políticas, de garantías de comercialización, de créditos abundantes y baratos, de refinanciación y condonación de deudas
---la falta de subsidios internos y medidas de protección contra la importación de productos agrícolas.
---el valor del dólar y el precio de los peajes.
---los subsidios y protecciones que los países ricos ofrecen a sus agricultores.

Este planteamiento contiene algunas verdades y es muy redituable en términos electorales. Sin embargo:

a. ¿Las causas ?eliminables? de los problemas de los agricultores y las soluciones factibles de ser llevadas a la práctica son realmente las recién mencionadas? ¿O será que los "enemigos externos" son una excelente justificación y excusa para ocultar nuestra incapacidad de eliminar, nosotros mismos, nuestros "enemigos internos", utilizando las herramientas de la tecnología, de la administración y organización rural y del profesionalismo?

b. ¿Cuando los agricultores eligen a sus líderes gremiales y a las autoridades del país será que lo hacen para que ellos sigan, ad infinitum, identificando supuestos culpables y proponiendo soluciones utópicas?; ¿o lo hacen para que ellos adopten medidas realistas que puedan ser llevadas a la práctica, aún cuando no sea posible eliminar aquellos factores externos?

c. Cuando los agricultores, a través de sus impuestos, pagan los sueldos de los funcionarios de las instituciones de apoyo al agro, ¿lo hacen para que ellos sigan formulando diagnósticos de los motivos remotos, en el tiempo y en el espacio, del porqué somos subdesarrollados?; o lo hacen para que dichas instituciones se vuelvan muchísimo más eficaces en la corrección de las ineficiencias del negocio agrícola?

d. ¿Antes de echar la culpa en terceros, no deberíamos "hacer las tareas domésticas", como por ejemplo, corregir las distorsiones descritas a continuación, máxime si tenemos en cuenta que éstas si, pueden ser evitadas o eliminadas, independiente de lo que ocurra o deje de ocurrir con aquellos "enemigos externos"?

1.En cada hectárea de tierra los agricultores latinoamericanos producen en promedio: 3189 Kgs de arroz; 712 Kgs de fríjol; 3288 Kgs de maíz; 13.561 Kgs de papas; 2090 Kgs de trigo. No busquemos "chivos expiatorios", estos bajísimos rendimientos son consecuencia de errores primarios, fácilmente corregibles, como por ejemplo: utilizar semillas genéticamente erosionadas o contaminadas con patógenos, no hacer test de germinación, no inocular las semillas de leguminosas, no regular adecuadamente la sembradora, no hacer análisis de suelo, no adoptar la rotación y la diversificación de cultivos, no eliminar las malezas antes que ellas dañen el cultivo, no evitar pérdidas antes y durante la cosecha, etc. En la ganadería los productores obtienen, en promedio, menos de 1200 litros de leche por vaca y por año; la primera preñez ocurre a los 33 meses de vida, pudiendo ocurrir antes de los 19 meses; el intervalo entre pariciones es de 22 meses, pudiendo ser de 13 meses; la extracción o saca es de 19%, el rendimiento es de sólo 60 quilos de carne por hectárea y por año y los novillos llegan al peso de abate a los 50 meses de edad pudiendo hacerlo antes de los 25. Similar al caso de la agricultura, estos indicadores zootécnicos son el reflejo de la no adopción de prácticas también elementales, como por ejemplo: falta de cuidados en el parto incluso protección contra las intemperies, no desinfección del ombligo, no suministro del calostro en las primeras horas de vida, no adopción de medidas de prevención contra enfermedades y parásitos, falta de higiene en las instalaciones y en el ordeño, pérdidas de celos, falta de registros productivos y reproductivos, y, muy especialmente, porque los animales suelen estar sub o mal alimentados, durante largos períodos del año; la inadecuada o insuficiente alimentación, es, de lejos, la causa más importante del modesto desempeño de nuestra ganadería. Al contrario de lo que suele afirmarse, estos errores no se deben a los supuestos factores exógenos mencionados en el primer párrafo de este artículo; ellos se deben al hecho concreto de que la mayoría de los productores--no por su culpa, evidentemente--no posee los conocimientos, elementales, que son necesarios para evitarlos o corregirlos.

2.Muchos agricultores aún practican el mono o ?bicultivo? y consecuentemente obtienen ingresos sólo una o dos veces al año. Es por esta razón, y no por falta de decisiones políticas, que se vuelven tan dependientes del crédito rural; si diversificasen la producción agrícola y la integrasen a la producción pecuaria también diversificada, podrían generar alimentos "balanceados" para la familia y para los animales, además de ingresos, durante los 365 días del año. Con esta medida, tan sencilla pero altamente eficaz, se volverían menos dependientes del crédito y menos vulnerables a otros factores externos adversos ( clima, mercado, plagas, etc ). Soluciones pragmáticas, similares a la diversificación productiva, deberían ser enfatizadas en las escuelas agrotécnicas y facultades de ciencias agrarias; en vez de esperar que los economistas del Banco Central o los parlamentarios del Congreso Nacional resuelvan los problemas económicos de los agricultores. Es preferible eliminar ésta causa de la excesiva dependencia del crédito que contrarrestar sus síntomas o consecuencias, utilizando artificialismos crediticios compensatorios de ésta ineficiencia.

3.La mayoría de los productores rurales, mientras se quejan de la falta de recursos, sobredimensionan y mantienen en la ociosidad importantes inversiones en tierra, maquinaria e instalaciones que producen con bajos rendimientos y permanecen subutilizadas, durante gran parte del tiempo. Si los productores formasen grupos para ejecutar y utilizar en conjunto algunas inversiones ( aquellas que son de alto costo y que son utilizadas con baja frecuencia ) podrían reducir esta distorsión que incrementa, innecesariamente, sus costos fijos. Con los ahorros obtenidos podrían adquirir los insumos que necesitan ( pero que dejan de comprar por no disponer de recursos ) para aumentar los rendimientos y reducir los costos por kilo producido. Idéntico problema ocurre con los animales; los ganaderos suelen poseer una excesiva cantidad de animales mal alimentados, en vez de tenerlos en menor cantidad, pero bien alimentados e consecuentemente más productivos. Estas sub utilizaciones y ociosidades no ocurren por falta de decisiones políticas o por culpa del colonialismo o del neoliberalismo, sino porque los agricultores no han sido formados ni capacitados para practicar el ?asociativismo?, intensificar la producción y mejorar la administración predial; otra vez, la causa del problema y su solución no están en el Ministerio de Economía / Hacienda, sino que en el sistema educativo rural, formal y no formal.

4.Los productores rurales más pobres suelen producir rubros de baja densidad económica que coincidentemente son consumidos por los habitantes urbanos de bajos ingresos, como por ejemplo: yuca, camote, papas, zapallo, maíz, arroz, fríjol, etc. Produciendo estos "rubros consumidos por los pobres", aunque los productores fuesen eficientes y obtuviesen altos rendimientos por hectárea tendrían ingresos muy limitados pues estos cultivos, para proporcionar una mejor ganancia, necesitan de una gran escala de producción, ventaja que los pequeños no poseen. Consecuentemente es necesario capacitarlos para que produzcan rubros diferenciados, más sofisticados y de mayor densidad económica, como por ejemplo: cultivos orgánicos o hidropónicos, hortalizas bajo plástico para producirlas fuera de estación, frutas, flores y plantas ornamentales, champiñones, espárragos y otras hortalizas más sofisticadas, plantones, animales menores, miel, peces, gallinas y huevos criollos, condimentos, plantas aromáticas y medicinales, etc; y ojalá venderlos con algún valor agregado. Con tal reconversión productiva dejarían de vender mucho ganando poco y pasarían a vender poco ganando mucho. La corrección de esta ineficiencia deberá ser enseñada por los agrónomos y zootecnistas directamente en la fincas, en vez de seguir pidiendo que los economistas del Banco Mundial o del FMI lo resuelvan allá en Washington.

5 y 6.Tanto en la adquisición de los insumos como en la venta de sus excedentes, los agricultores actúan en forma individual. Es debido a esta falta de espíritu y ejercicio asociativo, y no tanto por culpa de la globalización ni del FMI, que ellos adoptan procedimientos totalmente contrarios a sus propios intereses, como por ejemplo: en la compra de los insumos los adquieren al por menor, con alto valor agregado y del último eslabón de la cadena de intermediación; pero en la comercialización de sus excedentes, dan un giro de 180 grados y hacen exactamente lo contrario, pues los venden al por mayor, sin valor agregado, al primer eslabón de la cadena. El espíritu cooperativo, la solidariedad y la práctica del asociativismo--necesarios para que los propios agricultores puedan revertir esta doble distorsión--hay que enseñárselos a los niños en las escuelas fundamentales rurales; en vez de seguir echándole la culpa a la OMC o a los países ricos que subsidian y protegen a sus agricultores. Seamos realistas y objetivos, los innecesariamente altos precios de los insumos y los innecesariamente bajos precios de las cosechas se deben, en gran parte, a la excesiva intermediación; y esta, a su vez, se debe al hecho de que los agricultores no han sido formados ni capacitados para organizarse con propósitos empresariales. En vez de mendigar que los supermercados, las agroindustrias o los intermediarios les paguen precios más justos por sus cosechas, los agricultores deberían exigir que el sistema educativo rural les enseñe cómo organizarse para disminuir los excesivos eslabones en la venta de sus cosechas.

Estos seis son los principales problemas solucionables, por los propios agricultores, que con mayor frecuencia afectan a la gran mayoría de ellos; estas son las principales causas ?eliminables? que los provocan y estas son las soluciones posibles. Los problemas, las causas y las soluciones están, principalmente, en las propias fincas, en las comunidades rurales, en los tres niveles de la educación agrícola formal y en los servicios de extensión rural; no vale la pena perder demasiado tiempo buscándolas en Bruselas, en Ginebra, en Washington o en Tokio. Si el sistema educativo rural proporcionase a las familias rurales, tan solamente, las competencias ( conocimientos, habilidades y actitudes ) que necesitan para corregir apenas estas seis ineficiencias, ellas mismas lo harían, reducirían los costos por kilo producido, mejorarían la calidad y agregarían valor a sus cosechas, incrementarían los precios de venta de sus excedentes, se autoabastecerían de alimentos, para la familia y para los animales, y asegurarían ingresos durante los 365 días del año. Si hiciesen tan solamente esto, tendrían mayor rentabilidad, serian más competitivos y además se volverían mucho menos dependientes de las ayudas de sus gobiernos y mucho menos vulnerables a los factores que ellos no pueden controlar (clima, mercado, falta de crédito, subsidios y protecciones de los países ricos, etc ).En fin, sus principales problemas estarían resueltos, por ellos mismos, independiente de lo que decidan o dejen de decidir sus propios gobiernos, los gobiernos de los países ricos, los organismos internacionales, etc. Si es así, por que no hacerlo?
Todo lo anterior significa que estamos conduciendo a los productores rurales a una suerte de "parálisis" al magnificar la importancia de supuestos factores exógenos de desarrollo agrícola que están fuera del alcance de los agricultores y hasta de sus respectivos gobiernos; y, mientras tanto, estamos subestimando la urgente necesidad de efectuar una profunda reforma en el sistema de educación rural, la cual dicho sea de paso, está al inmediato alcance de los más empobrecidos y ?desfinanciados? gobiernos.

miércoles, 23 de enero de 2008

Despierta América Latina: los gobiernos colapsaron y urge hacer algo radicalmente diferente


Despierta América Latina:
los gobiernos colapsaron y urge hacer algo radicalmente diferente

Polan Lacki


"Cuando los remedios no tienen suficiente eficacia para curar las enfermedades es necesario curar los remedios, para que curen al enfermo" (Padre Vieira-Sermón de Santo Antonio)


Ahora no nos queda otra alternativa, tenemos que oír el consejo del Padre Vieira. Los remedios convencionales para curar los males del subdesarrollo ya no pueden ser aplicados, por la sencilla razón de que los gobiernos ya no disponen de ellos. La ilusión de que el Estado paternalista solucionaría todos nuestros problemas se acabó. En todos los países de América Latina, sin excepción, los gobiernos nacionales, provinciales y municipales están debilitados, "desfinanciados" y fuertemente endeudados. Los recursos que recaudan mal alcanzan para pagar deudas e intereses de préstamos, sueldos y jubilaciones; y lo poco que queda se destina a mantener, apenas con vida vegetativa, un aparato burocrático sobredimensionado y casi improductivo.

Es esta insuficiencia de recursos públicos---y no tanto la falta de voluntad política, la principal razón por la cual los sucesivos gobiernos no solucionan los crecientes problemas de la educación, de la salud, de la agricultura, de la infraestructura, del saneamiento básico, del transporte urbano, de la pobreza, de la asistencia a los discapacitados, del combate a la delincuencia, etc. Los gobernantes están virtualmente paralizados, asistiendo pasivamente y aceptando como si fuese aceptable, la persistencia de los siguientes hechos que ya están incorporados a la vida cotidiana de nuestros países:

Los desempleados buscan desesperadamente pero no consiguen un empleo.
Los enfermos esperan varios días por una consulta médica, semanas por un examen de laboratorio y meses o años por una cirugía; muchos mueren en los pasillos de los hospitales antes de llenar la odiosa "ficha de admisión".
Crecientes cantidades de pobres "residen" y recogen cartones en las calles mientras sus hijos están siendo "educados" en el mundo del vicio y de la delincuencia.
En los basureros públicos los más hambrientos están disputando la comida con ratones y cuervos.
Los narcotraficantes tienen más poder y mejores armamentos que los servicios policiales
Desde el interior de las cárceles superpobladas muchos delincuentes siguen comandando el crimen organizado y promoviendo frecuentes rebeliones para reivindicar y conseguir que los transfieran para presidios "más democráticos".

Los gobernantes lo poco que hacen, y recién después de ser fuertemente presionados por denuncias de la prensa o por los sindicatos más agresivos, es "apagar los incendios más ruidosos"; pero después que los ruidos disminuyen cesan las acciones gubernamentales, hasta que ocurra la próxima emergencia. Ello ocurre por la elemental razón de que las crecientes necesidades y aspiraciones de los ciudadanos sobrepasan las decrecientes posibilidades de los debilitados gobiernos en satisfacerlas.

Para empeorar aún más este cuadro de parálisis, los gobiernos ya no pueden reforzar sus presupuestos a través de la vía, cómoda y simplista, de aumentar el endeudamiento público y los impuestos; porque lo primero ya es insoportable para los propios gobiernos y lo segundo ya es insoportable para los contribuyentes. En resumen, la capacidad de los gobiernos de resolver por la vía paternalista los problemas de los ciudadanos está agotada; sólo los "avestruces" aún no se han dado cuenta de esta evidente impotencia gubernamental. Esta es una realidad que no podemos seguir fingiendo que no existe o que no la conocemos, pues ella, además de evidente es creciente; para confirmarla, basta salir a la calle, ver las colas en los colapsados servicios públicos o asistir a los noticieros de la televisión.

Ahora que hemos llegado al "fondo del pozo" está demostrado, de manera clara y definitiva, que es imposible solucionar los problemas de la pobreza a través del paternalismo estatal. Los recursos gubernamentales, que parecían inagotables, están agotados. Entonces tenemos que abandonar las medidas populistas/demagógicas y hacer algo radicalmente diferente. Entre otras cosas: reducir drásticamente la frondosa e improductiva burocracia estatal, eliminar los organismos públicos inoperantes y prescindibles, abolir privilegios ilegítimos disfrazados de "derechos adquiridos", endurecer en el combate a la corrupción, reducir la cantidad de parlamentarios, militares y burócratas improductivos. En resumen, "adelgazar" la máquina gubernamental para que los gobiernos dispongan de los recursos que necesitan para ejecutar las actividades que son realmente importantes e indelegables.

Con los ahorros obtenidos en este "adelgazamiento", la nación en su globalidad ( no apenas el gobierno ) deberá hacer una inversión, seria y absolutamente prioritaria, en el desarrollo de las capacidades y competencias de los habitantes de cada país. Los propios ciudadanos---quiénes están causando los problemas y quiénes están siendo afectados por ellos---tendrán que ser convocados, formados y capacitados para asumir, en forma individual o a través de grupos organizados, una creciente parcela de responsabilidad en la corrección de los errores que ellos, involuntariamente, están cometiendo y en la solución de sus propios problemas. Reconociendo que los gobiernos no pueden solucionar, año tras año, todos los problemas de todos los ciudadanos, el Estado ?perpetuador? de dependencias deberá transformarse en un Estado educador,"empoderador" de los ciudadanos y emancipador de las dependencias que ellos actualmente tienen de su gobiernos. En las actuales circunstancias de "parálisis" y de impotencia de los servicios públicos, compartir responsabilidades entre el Estado y los ciudadanos es una propuesta que vale la pena discutir y construir.

Críticas y contribuciones a esta propuesta serán bienvenidas a través de los E-mails: Polan.Lacki@uol.com.br y Polan.Lacki@onda.com.br

Otros artículos del autor están disponibles en las Páginas http://www.polanlacki.com.br y http://www.polanlacki.com.br/agroesp

sábado, 19 de enero de 2008

AMÉRICA LATINA Y LA MODERNIDAD POLÍTICA

América Latina, pese a situarse espacialmente en una posición geográfica privilegiada que le posibilita la más alta concentración de riquezas naturales del mundo, a compartir un mismo idioma, una religión mayoritaria y una cultura mas o menos homogénea, que la aleja de guerras intestinas de motivación étnico-nacionalistas como las que se viene presentando en los últimos años al rededor del mundo, y a contar con un excepcional capital humano, hoy sigue, como región y como conjunto de Estados particulares, sumida en una constante de crisis económicas, sociales y políticas, que evidencian los precarios niveles de modernidad que, en dichos aspectos, se presentan en la regiónEn este escrito se explorarán algunos aspectos característicos del no-acceso de América Latina a una modernidad política plena, tomando como trasfondo o hilo conductor los ejes temáticos: Estado, Sociedad Civil y Mercado, a partir de la década de 1980.A manera de contexto y antes de comenzar a desarrollar el tema que se acaba de enunciar, vale la pena recordar que América Latina, después del fuerte periodo populista originado en los años treinta, en los años 50, 60 y 70, comienza a participar en la guerra fría al quedar incluida en el bloque occidental capitalista (con la excepción de Cuba), lo cual tuvo amplias repercusiones políticas y económicas, que aun hoy persisten.
Durante estos años y hasta la primera mitad de los años 80 la región se debate entre regimenes democráticos y dictaduras de todo tipo.Durante la década de 1950 hubo varios intentos reformistas radicales, que, en términos generales, se pueden caracterizar como revoluciones nacionalistas, siendo este el caso de Guatemala y Bolivia; sin embargo, el alto nivel de dependencia política y económica de los países de la región con respecto a Estados Unidos, las hizo fracasar.
Diversos políticos de la talla de Raúl Haya de la Torre o Rómulo Betancourt , sostuvieron, en aquel entonces, que las innovaciones y las revoluciones en América latina, solo eran posibles si se contaba con el beneplácito de Estados Unidos; sin embargo, la revolución cubana demostró lo contrario, rompiendo en dos la historia latinoamericana, e iniciando un largo periodo de inestabilidad y crisis de las democracias latinoamericanas, auspiciado por las políticas anticomunistas (plan cóndor por ejemplo) y la aplicación de los modelos desarrollistas de la CEPAL. Este ciclo se cierra con la dictadura chilena que aborta el acceso democrático del socialismo al poder en el país austral.
Pese a que en la década de 1980, la mayoría de América latina se encuentra ya en el circuito internacional de la democracia, ello no significa que la región, necesariamente, esté preparada para cruzar el umbral de la modernidad; antes bien, señala Weffort: “las relaciones entre democracia y modernidad no fueron nunca lo suficientemente claras en la historia de América Latina, y se han vuelto particularmente confusas en las últimas décadas” , pues, a la vez que, aparentemente, se avanza en términos de democratización, se retrocede en lo social y lo económico.La crisis latinoamericana va mas allá de lo económico, político y social; es tan grave que, incluso, alcanza a colocar en cuestión la democratización misma de la región y la existencia soberana de los países que la componen. Latinoamérica se sitúa entonces, ante los mismos desafíos que enfrenta desde su comienzo histórico: su existencia, su identidad y su viabilidad están en tela de juicio. Sin embargo, la crisis actual, a diferencia de las anteriores, se caracteriza por desarrollarse en medio de un doble proceso de disolución interna y disolución externa que manifiestan una profunda crisis de poder.La disolución interna se da en la medida en que ya no se entroniza la idea de progreso ni se piensa con esperanza en un futuro por venir, como sucedía en crisis del pasado, sino que se asiste a un bloqueo de las perspectivas, al punto que ya ni siquiera el concepto de revolución, como forma última para enfrentar las crisis y generar nuevos ordenes, se considera válido frente a una situación de crisis que, más que anuncio de una nueva era, parece el desmoronamiento de una civilización.Este desmoronamiento, o proceso de desintegración, se manifiesta internamente en la tendencia que vive América Latina hacia la generalización de un estado de anomía que, como es de esperarse, repercute cada vez con mayor fuerza en el incremento de los índices de violencia en la región y sobretodo, en una “lumpenización” general de la sociedad y de las estructuras institucionales y burocráticas de los estados. Desde afuera, la desintegración se manifiesta en el sentimiento de pérdida del lugar en el mundo, que aparece gracias a que, en el nuevo orden mundial, la política de bloques tiende a cobijar a todas las regiones, del mundo menos a Sur América, cuyos países no son hoy sino complemento de un país capitalista, y su esquema de producción, no hacen parte de bloques ni logran consolidarse, ellos mismos en conjunto, como un bloque que les permita incluirse en el nuevo sistema mundial.Uno de los problemas latinoamericanos de mayor relevancia, es el no-acceso, por parte de la región, a una modernidad política, social y económica, caracterizado dicho problema, por la falta de espacios para la participación democrática que permitan la formación de una sociedad civil fuerte, que genere opinión pública y participe en las decisiones que afectan su futuro y el futuro de la región en general.
Las diferentes sociedades, a través del tiempo, han generado mecanismos de participación e intervención en las decisiones institucionales y en el gobierno en general: partidos políticos, organizaciones populares, gremios, clubes, asociaciones, iglesias etc.Estas organizaciones, para poder participar efectivamente la toma de decisiones, buscan encajar o articularse a la estructura estatal y a los espacios que para la participación ciudadana esta proporciona, sea directa o indirectamente, con el gobierno o en la oposición; el subsistema político se articula a su vez, en especial hoy con la globalización, internacionalmente. En este ámbito también existen organizaciones que defienden ciertas agendas y posturas sobre temas como los derechos humanos o las problemáticas ambientales y que, en ocasiones, alcanzan altos niveles de influencia en la toma de decisiones, tanto de los Estados como de organismos internacionales.En América Latina, en términos generales, los espacios de participación son limitados: la sociedad civil históricamente ha contado, en estos países, con muy pocos espacios de participación efectiva en la toma de decisiones, no ha habido mecanismos adecuados para la solución de conflictos, y las reglas de juego para la participación ni son claras ni se cumplen; esto debido a la existencia de altos niveles de concentración del poder en la región.La concentración del poder de decisión en los países latinoamericanos, se manifiesta y se mantiene, gracias a la concentración del poder político en unas reducidas élites nacionales y regionales, a la concentración del poder económico, a la concentración de la tenencia de la tierra, la ausencia de una real democracia, la violencia política y la inequitativa distribución de la riqueza.Esta concentración de la toma de decisión se enmarca dentro de un microsistema sociopolítico y clasista en que participan políticos, terratenientes, militares, la iglesia católica, los medios de comunicación, la industria, la banca y el comercio, y que busca ante todo mantener el status quo vigente.
Lo anterior ha traído, entre otras consecuencias, altos niveles de violencia política como reacción a la misma concentración del poder, la no existencia de una equitativa distribución de la riqueza, en la medida en que el modelo de desarrollo beneficia, precisamente, a los sectores que poseen la mayoría de los medios de producción y de la tierra, y finalmente, al concentrarse la mayoría de los recursos en los mismos reducidos sectores de la población se han estancado los beneficios sociales que debería traer la riqueza para la población en general.Pese a lo anterior, en los últimos años, surgen como alternativa para el empoderamiento de la sociedad civil, los llamados nuevos movimientos sociales, que si bien no son nuevos en sentido estricto por lo reciente de su aparición , son llamados nuevos por ciertas características que han adquirido en lo que respecta a las problemáticas a que dan respuesta, a sus métodos de acción, a su posición frente al Estado y los organismos internacionales, a su configuración o procedencia de quienes los conforman y a la motivación que lleva a las personas a participar en ellos.Los nuevos movimientos sociales más que nuevos, en oposición a los clásicos movimientos sociales, son nuevas formas de movimientos sociales que han existido a través de los tiempos.
A estas nuevas formas de aparición de movimientos ya existentes, como los campesinos, de comunidades locales, étnico/nacionalistas, religiosos y feministas, se suman hoy, movimientos ecologistas y pacifistas que por responder a necesidades sociales generadas en los últimos tiempos, pueden ser llamados estrictamente como nuevos. En general, los movimientos sociales son de dos tipos: defensivos u ofensivos; los que a su vez pueden ser progresivos, regresivos o escapistas. Sin embargo, en cualquier caso, comparten la característica de que: es la fuerza de la moralidad y un sentido de (in)justicia lo que motiva su acción como movimiento y la participación individual de quienes los conforman, pese a que se puede distinguir claramente una participación mayoritaria de ciertas clases en los movimientos sociales: clase media en occidente, clases populares en el tercer mundo y una combinación de sectores medios y populares en el este. Esto no quiere decir que los nuevos movimientos sociales sean, como ya se anunció, movimientos clasistas o de necesaria reivindicación de intereses de clase, en la medida en que muchos de ello:, feministas, ecologistas y pacifistas, por ejemplo, reivindican asuntos que van mas allá de la división de clases; así mismo, en las regiones donde la lucha de clases continua, e incluso se intensifica como en el tercer mundo, merced al peso de la crisis económica internacional, a la presión que en estos países se ejerce sobre los sectores populares y a su invisibilización, los movimientos sociales no toman la forma “clásica” de la lucha de clases: Proletariado vs. Capital, sino que toman formas defensivas tendientes a garantizar su supervivencia física y económica y su identidad cultural.Finalmente, los movimientos sociales, pese a que pueden ser cíclicos, transitorios, en la mayoría de los casos defensivos e incluso mutuamente conflictivos, tienen la virtud de formar nuevos lazos para transformar la sociedad en la medida en que posibilitan una ampliación y redefinición de la democracia y la sociedad civil y, en esa medida, pueden considerarse como actores importantes y necesarios en los insipientes procesos de modernidad política que se gestan en América Latina.

Jesus Alejandro Villa