Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de octubre de 2009

COOPERACIÓN MILITAR GRINGA: ¿ASUNTO DE GEOPOLÍTICA O SIMPLE COACCIÓN POLÍTICA?

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


¿Qué puede haber detrás del afán de Uribe de firmar el tratado o “convenio de cooperación militar” que daría vía libre a la presencia de soldados gringos en siete bases militares colombianas, aun sabiendo que al hacerlo, desconoce y por ende viola la constitución política y se lleva por delante el estado de derecho? Acaso el gobierno de Obama tiene información ‘privilegiada’ en contra del gobierno de Uribe o en particular del no muy claro pasado de Uribe.

¿Qué clase de información es esa que le permite a Obama presionar de tal forma al Gobierno -y a Uribe, a dejarse- que lo llevará a violar la constitución y por ese camino, darle la posibilidad a la Corte Suprema de Justicia para que más adelante abra investigación formal por prevaricato por omisión contra los congresistas que no ejercieron el debido control político sobre la presencia de tropas extranjeras en territorio nacional?

Es claro que dadas las características y la naturaleza misma del convenio y lo que ello implica, el Congreso debe hacerse oír y actuar en consecuencia, haciendo posible la suscripción del Tratado, una ley aprobatoria del mismo y el consabido control de legalidad que le debe hacer la Corte Constitucional. El Consejo de Estado ya ejerció su tarea constitucional, entregando un concepto al Gobierno, en el que recomendaba que el asunto tomara vida jurídica a través de una ley de la república.

Desconociendo o pasando por alto siete artículos de la Constitución Política, el gobierno de Uribe oculta y ha ocultado información al país a propósito de los verdaderos intereses y objetivos de firmar ese tipo de cooperación militar con los Estados Unidos, en un contexto complejo dado por los proyectos políticos de vecinos como Ecuador y Venezuela, divergentes y en franca confrontación con el proyecto estadounidense, a lo que se suma el liderazgo que en materia económica y militar viene reclamando Brasil desde hace un tiempo.

Veamos uno a uno los artículos comprometidos por la decisión del gobierno de Uribe, de firmar de manera inconsulta, el acuerdo militar con los Estados Unidos:

“Artículo 9. Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”.

Por lo menos se esperaría una fuerte discusión al interior del Congreso e incluso, en la academia, alrededor del concepto de soberanía, en crisis por el mismo proceso de globalización, y por el poder paraestatal de grandes corporaciones multinacionales.

"Artículo 150. De las leyes. Corresponde al Congreso hacer las leyes. Por medio de ellas ejerce las siguientes funciones: Aprobar o improbar los tratados que el gobierno celebre con otros Estados o con entidades de derecho internacional. Por medio de dichos tratados podrá el Estado, sobre bases de equidad, reciprocidad y conveniencia nacional, transferir parcialmente determinadas atribuciones a organismos internacionales, que tengan por objeto promover o consolidar la integración económica con otros Estados (numeral 16).

Artículo 173. Son atribuciones del Senado. Permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República. (Numeral 4).

Artículo 189. Corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa: 2. dirigir las relaciones internacionales. Nombrar a los agentes diplomáticos y consulares, recibir a los agentes respectivos y celebrar con otros Estados y entidades de derecho internacional tratados o convenios que se someterán a la aprobación del Congreso. 7. Permitir en receso del Senado, previo dictamen del Consejo de Estado, el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República.

Artículo 224. De las relaciones internacionales. Los tratados, para su validez, deberán ser aprobados por el Congreso. Sin embargo, el Presidente de la República podrá dar aplicación provisional a los tratados de naturaleza económica y comercial acordados en el ámbito de organismos internacionales, que así lo dispongan. En este caso tan pronto como un tratado entre en vigor provisionalmente, deberá enviarse al Congreso para su aprobación. Si el Congreso no lo aprueba, se suspenderá la aplicación del tratado.

Artículo 237. Son atribuciones del Consejo de Estado: 3. Actuar como supremo consultivo del Gobierno en asuntos de administración, debiendo ser necesariamente oído en todos aquellos casos que la Constitución y las leyes determinen. En los casos de tránsito de tropas extranjeras por el territorio nacional, de estación o tránsito de buques o aeronaves extranjeros de guerra, en aguas o en territorio o en espacio aéreo de la Nación, el gobierno debe oír previamente al Consejo de Estado".

Huelga decir que los colombianos supieron de la existencia del tratado de cooperación por un medio de comunicación (revista Cambio), lo que inmediatamente generó presiones en distintos sectores políticos internos y externos para que el gobierno explicara los alcances del mismo. El asunto generó la reacción de países vecinos, de Argentina y Paraguay, entre otros, lo que obligó a Uribe a realizar un periplo por América del sur, con sesión de Unasur a bordo, para tratar de aclarar el alcance del convenio de cooperación militar. Es decir, el Gobierno tenía toda la intención de no consultar al Consejo de Estado y por ese camino, mantener oculta la firma del tratado de cooperación militar.

"Artículo 241. A la Corte Constitucional se le confía la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las siguientes funciones: 10. Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de los tratados internacionales y de las leyes que los aprueben. Con tal fin, el gobierno los remitirá a la Corte, dentro de los seis días siguientes a la sanción de la ley. Cualquier ciudadano podrá intervenir para defender o impugnar su constitucionalidad. Si la Corte los declara constitucionales, el gobierno podrá efectuar el canje de notas; en caso contrario no serán ratificados. Cuando una o varias normas de un tratado multilateral sean declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, el Presidente de la República sólo podrá manifestar el consentimiento formulando la correspondiente reserva”.

De firmarse el convenio tal y como lo ha advertido el Gobierno de Uribe, una vez más la Carta Política sería no sólo violentada e ignorada, sino que se legitimaría una práctica muy propia de este gobierno: la consulta y el respeto a las normas y a las reglas de juego es un opción a seguir, lo que pone en entre dicho el Estado de derecho.

Bien lo señala el editorial del diario EL ESPECTADOR, del 28 de octubre de 2009, “Durante la última semana, tanto el Gobierno como algunos medios de comunicación han usado un argumento altamente peligroso para explicar por qué el nuevo tratado de cooperación militar con Estados Unidos no irá a debate en el Congreso ni se someterá a revisión constitucional de la Corte: no es “conveniente” políticamente y tampoco es “necesario” legalmente hablando. Esta discusión sólo refleja una tendencia perversa que se ha venido desarrollando en Colombia y en la que, en los últimos años, el poder ejecutivo ha jugado un papel protagónico: la obediencia al derecho, las leyes y los marcos institucionales es una simple alternativa más de acción y no el cumplimiento de unas reglas del juego que deben seguirse sin excepción alguna”.

Así las cosas, el gobierno de Uribe no sólo acepta erigirse como el alfil que Obama necesita para contener los proyectos socialistas de Chávez, Correa y Evo Morales, sino que se presta como escenario político-militar para frenar al Brasil en sus pretensiones de erigirse como potencia militar y económica de la región.

El apoyo norteamericano al gobierno de Uribe, como el dado a otros presidentes, siempre ha estado condicionado a la información clasificada que el Departamento de Estado genere, produzca o adquiera de las actuaciones de los mandatarios colombianos, en una relación de permanente coacción y chantaje.

Casos como el de Noriega en Panamá ilustran ese este tipo de relación extorsiva que los Estados Unidos establece con aquellos gobiernos que son legítimos hasta cuando presten un servicio vital y real a los intereses americanos en la región. Cuando ya no los necesitan o sirven a sus propósitos, los invaden o simplemente les retiran el apoyo. Hasta ¿dónde Uribe está comprometido en esa relación de sometimiento con los Estados Unidos? La respuesta es clara: depende de la información que los gringos tengan de Uribe, de las actuaciones de su gobierno y de su inmediato pasado.

De todas formas, la firma del tratado de cooperación con los Estados Unidos pone a Colombia en una compleja situación de confrontación con vecinos estratégicos en materia comercial.

domingo, 9 de agosto de 2009

Varias bases gringas bajo la misma Manta

Por: Omar Vera*

Con el cierre de la base de Manta, ubicada en la costa Pacífica de Ecuador, y la propuesta del gobierno colombiano para que ésta sea trasladada a suelo colombiano, los intereses de Estados Unidos en el continente se juegan una carta fundamental. La base gringa estaría dispersa en varias instalaciones militares colombianas para, de este modo, multiplicar la 'guerra preventiva' y el control de buena parte de Suramérica.

No sólo se trata de la ubicación de uno de los principales centros de operaciones y de control de los gringos en el mundo. De dispersarse en el territorio colombiano, las operaciones de la base que funcionaba en Manta, cuyo fin decidió el gobierno de Rafael Correa, la intervención de la potencia del norte en Colombia se consolidaría.

Los recursos que, como los del Plan Colombia, se destinan a la guerra aumentarían considerablemente, mientras se exportaría la militarización de la sociedad y el intervencionismo gringo a los países vecinos, internacionalizando aún más el conflicto colombiano.

Luego de que, en 2007, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunciara que la decisión de no renovar el acuerdo era irrevocable y que prefería 'cortarse un brazo' antes de permitir que Manta siguiera operando como puesto militar de EEUU en Suramérica, la búsqueda de un nuevo emplazamiento sobre el Pacífico se ha vuelto una tarea prioritaria para los gringos: Perú y Colombia han sido los destinos más estimados para reubicar estas instalaciones, gracias a la cercanía con Washington de los presidentes Alan García y Álvaro Uribe.




Santos picando a Venezuela

Sin embargo, no fue sino hasta el anuncio, el año pasado, del ex ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, sobre la disposición de Colombia de ofrecer a los militares gringos una nueva ubicación para la base, que el debate nuevamente se calentó. En ese momento, el ministerio encabezado por Santos propuso como emplazamientos para la nueva base lugares como La Guajira y Arauca, ubicados en la frontera con Venezuela, en un claro intento por tensionar las relaciones con la hermana república. El Comando Sur rechazó en ese momento la propuesta de Bogotá por no ofrecer claras ventajas para el control del Pacífico.

Una nueva propuesta fue realizada por Santos en la víspera de la visita del almirante Michael Mullen, jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU, del pasado 5 de marzo, y ha sido planteada también al almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur, quien tendrá la última palabra antes de su aprobación por el presidente Obama y el Congreso de ese país.

En ella, se proponen diferentes opciones para dispersar lo que había en Manta, de acuerdo con lo negociado con el Comando Sur durante el último año. Según informaciones filtradas a la prensa, existe gran interés de parte de Washington por utilizar sitios como Tumaco (Nariño) y Bahía Málaga (Valle del Cauca) como bases navales y de inteligencia aérea, mientras bases aéreas como la Marco Fidel Suárez (Cali, Valle del Cauca), Palanquero (Cundinamarca), Apiay (Meta) y Tres Esquinas (Caquetá) serían consideradas como opciones para emplazar tropas de tierra y para el aterrizaje de aeronaves de gran envergadura para el transporte de personal, como el Galaxy C-5, o de aviones de combate.


Pequeñas bases para expandirse por Suramérica

Luis Ángel Saavedra, director de la Fundación regional de asesoría en Derechos Humanos (Inredh) de Ecuador, señaló que “están construyendo un esqueleto militar que les permite una intervención rápida, en un momento en el que EEUU ha entrado en crisis”, lo que significaría una mayor disuasión hacia “los países empiecen a negarle la venta de recursos, especialmente energéticos”. Por eso, ese país estaría tendiendo toda una red de “bases militares con aeropuertos muy bien dotados, muy fuertes, que les permitan aterrizar aeronaves grandes, como el Galaxy, que son aviones que les dejan transportar en pocas horas a miles de soldados”.

Así, en América Latina y el Caribe, ese país mantiene 17 instalaciones de radar de largo alcance, como la de Tres Esquinas (Caquetá), financiada enteramente por el Plan Colombia; dos bases de tierra, en Guantánamo (Cuba) y Soto Cano/Palmerola (Honduras); y cuatro Puestos de Seguridad Cooperativa (Cooperative Security Locations) en Comalapa (El Salvador), Reina Beatriz (Aruba), Hato Rey (Curazao) y Manta (Ecuador). De ser aprobada la propuesta de dividir en tres lo que operaba en Manta, las facilidades militares autorizadas por los países del continente para las operaciones gringas ascenderían a 25, sin contar con la multitud de bases 'nacionales' en las que militares de EEUU y mercenarios de empresas como Dyncorp prestan labores de 'asesoría', como ocurre en Tolemaida, Larandia, Arauca y Cartagena, en Colombia.

No es casual que Tumaco y Bahía Málaga sean opciones de primera mano. En ambos puertos, la Armada Nacional cuenta con bases bien posicionadas sobre el Pacífico que, si bien no están ubicadas en el extremo occidental de Suramérica, como Manta, no obligarían un gran cambio de planes para Washington: la distancia entre el puerto ecuatoriano y Tumaco es de apenas 375 km, mientras a Bahía Málaga son apenas 660 km. Adicionalmente, el gobierno colombiano se beneficiaría al eliminar la presencia guerrillera en esas zonas y el norteamericano por su cercanía con futuros mega proyectos extractivos, principalmente de agua, minerales y biodiversidad, en el Macizo colombiano y Chocó, dos de las mayores reservas naturales y acuíferas con las que cuenta Colombia.

El debate se centra, entonces, en el mejor emplazamiento para las operaciones aéreas y las tropas de tierra que concentrarían los EEUU en nuestro país. No mentía el ex ministro en sus intenciones al ofrecer, en el pasado, La Guajira y Arauca –sede del Batallón de Infraestructura Energética, que custodia el oleoducto Caño Limón-Coveñas y que fue una de las inversiones prioritarias del Plan Colombia– como posibles reemplazos de Manta, empleando esa propuesta como arma política para enturbiar las relaciones con Venezuela y provocar tensiones en la frontera.

Tampoco lo hace ahora, cuando Tres Esquinas y Larandia (Caquetá) son la punta de lanza del Plan Consolidación; cuando la Marco Fidel Suárez permitiría el control aéreo de todo el suroccidente y cuando Palanquero, ubicada en pleno Magdalena Medio, permitiría un acceso rápido de aviones bombarderos a casi cualquier rincón del país. El ex ministro Santos busca que se den operaciones conjuntas de las Fuerzas Aéreas de ambos países para golpear a la guerrilla y, así, acumular réditos con Washington para la Seguridad Democrática y una eventual campaña presidencial.



La manta para cubrir el Pacífico

En 1999, EE.UU. debió devolver a Panamá el canal interoceánico ubicado en el istmo y las instalaciones de la Base Howard, desde donde operó, durante la Guerra Fría, el Comando Sur de su fuerza armada. Allí, luego de la invasión a Panamá en 1989, se ubicaba uno de los principales laboratorios de armas químicas del mundo. A partir de entonces, la estrategia norteamericana ha creado una red de instalaciones militares en todo el continente, en las que sus tropas y servicios de inteligencia se encuentran apostados para el control de extensos territorios, mediante operaciones navales y aéreas permanentes que viabilicen sus intereses en la región.

Manta ha sido una de las principales piezas del rompecabezas gringo. El llamado 'Puesto de Seguridad Cooperativa' fue emplazado allí luego de que, el 31 de marzo de 1999, fuera firmado el “Convenio de concesión de facilidades logísticas” para permitir que los militares estadounidenses usaran la base aérea, la base naval y el puerto de esa localidad de la provincia de Manabí.

Ello les daba los gringos un punto de entrenamiento, abastecimiento y concentración de sus tropas, principalmente en operaciones aéreas y de inteligencia de gran envergadura, lo cual fue ratificado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Jamil Mahuad, el 12 de noviembre de 1999, con una duración de diez años, que podría prorrogarse al final de dicho periodo.

Desde entonces, el puerto ecuatoriano ha sido de fundamental importancia para el control del litoral pacífico de toda América Latina: desde México hasta la Patagonia chilena, las operaciones desplegadas desde Manta afectan a toda la región en sus relaciones comerciales, planes energéticos, explotación de recursos naturales y, por supuesto, estrategias militares. El Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia dan claro testimonio de la injerencia que, con la excusa de la lucha contra el narcotráfico y otras amenazas, EEUU ejerce a través de Manta.

Pero la cosa no termina allí. Según diversos analistas, el traslado rápido de recursos naturales, especialmente acuíferos de lugares como el Nudo de los Pastos, y de materias primas hacia territorio norteamericano, que se facilita por esta costa mucho más que por el Caribe, harían del puerto sobre el Pacífico una necesidad para la economía más poderosa del mundo, en momentos de una recesión que le podría hacer perder algunos de sus privilegios.

Adicionalmente, el creciente comercio con China a través del Océano Pacífico preocupa profundamente en Washington, especialmente en momentos de crisis y de aumento de los gobiernos de izquierda en el continente. Por eso, el control de lo que entra y sale por los puertos ubicados en este litoral, se vuelve una de las tareas urgentes a resolver mediante la militarización, pues quien controla las aguas controla el movimiento de los cargueros y, con ello, el comercio internacional.

El Comando Sur de los Estados Unidos, que concentra casi diez veces el personal del Departamento de Estado para América Latina, responde así a la pérdida del control sobre algunos mercados o renglones específicos de los mismos, en los países de la región que mejores condiciones puedan tener para priorizar el comercio con China, pasando por encima de los intereses de las multinacionales gringas, luego de que los gobiernos de Venezuela y Brasil manifestaran su interés por lograr acceso a puertos del Pacífico para la exportación de hidrocarburos y mercancías diversas.


Manta y el Plan Colombia

La participación de personal y equipos de la base de Manta en el conflicto colombiano no es nueva. Desde la aprobación en el Congreso de EEUU del Plan Colombia, esta instalación militar ha sido crucial para el desarrollo de las operaciones contrainsurgentes en el suroccidente y para el control de los cielos y costas colombianos.

La más reciente muestra de esta participación fue denunciada el año pasado por el ministro ecuatoriano de Defensa, Javier Ponce, quien indicó que un avión de inteligencia Lockheed HC-130 de la fuerza aérea norteamericana despegó de Manta la noche del 29 de febrero de 2008 y regresó a esa instalación al día siguiente hacia las 4:00am, pudiendo haber servido de refuerzo a las aeronaves colombianas que bombardearon el campamento de las FARC en Angostura, territorio ecuatoriano, durante la llamada 'Operación Fénix', considerada ilegal por la OEA y que terminó con la muerte de 'Raúl Reyes', 25 guerrilleros y cuatro civiles más. En ese momento, el ministro Ponce dijo que “la CIA estaba en pleno conocimiento de lo que estaba ocurriendo en Angostura”.

Efectivamente, el complejo de más de 24.000 hectáreas ha sido el epicentro de muchas operaciones fundamentales para que los éxitos de la llamada 'política de seguridad democrática' hayan dado resultados para sus financiadores en Washington. La conexión de Manta con Tres Esquinas y Larandia (Caquetá), así como con la ofensiva del Plan Patriota (2003-2007) sobre Putumayo y Nariño, fueron realizadas gracias a información recopilada por aviones Awac y P3 de la inteligencia aérea norteamericana que partieron de Manta. Así lo indican los registros de navegación de dichas aeronaves y los informes de resultados que los militares colombianos presentaron en su momento sobre varias de las ofensivas tácticas realizadas contra las FARC en el suroccidente colombiano.

El pretexto de ejercer control al contrabando de cocaína y otras sustancias psicoactivas, bajo el que se cobijó a la base de Manta en el momento de su creación, nunca fue alcanzado: más bien, el puerto ecuatoriano se convirtió en epicentro de inteligencia en el continente y soporte fundamental en la Iniciativa Regional Andina, nombre que se le dio al Plan Colombia en sus implicaciones para los países vecinos.

Luis Ángel Saavedra, director Inredh, señala en este sentido que el trabajo de su organización y de la Coalición No Bases, ha permitido saber que, en Ecuador, “esa base no sirvió para el control del narcotráfico: Manta ahora es el primer puerto de exportación de droga en el país, nuestra conclusión es que nunca controlaron el narcotráfico sino que la base sirvió para apoyar logísticamente la implementación del Plan Colombia”, agregando que “el conflicto colombiano involucra a la región: parece ser que la intención del gobierno colombiano es desbordarlo para desestabilizar a los países que, de alguna manera, han optado por regímenes progresistas y que se oponen a la política de intervención de Estados Unidos”.


* Publicado originalmente en Periódico POLO

miércoles, 9 de abril de 2008

Fuerte ofensiva del neoliberalismo apelando al terrorismo mediático

John McCain, virtual candidato “republicano” a la presidencia de EE.UU., visitó Irak. Está de acuerdo con la “guerra” –invasión de EE.UU. y un grupo de aliados-. Barack Obama y Hillary Clinton “demócratas” –salvo detalles no demasiado sustanciales-, piensan, en más de una cuestión, como Mac Cain. Unos y otros, y quienes los interpretan política y mediaticamente, se desviven apelando a eufemismos para justificar, total o parcialmente, aquello que en la historia de las matanzas contra la humanidad, tiene nombres indisimulables: genocidio, holocausto. En la ciudad de Rosario, Argentina, un conspicuo hombre de la CIA, Roger Noriega; un “anticastrista”, ligado a la mafia-terrorista de Miami, Carlos Montaner; el perro faldero de George W. Bush, José María Aznar; el opaco vaquero ex presidente de México, Vicente Fox; el escritor de la derecha global, Mario Vargas Llosa; Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el “apolítico”, dueño de Radio Caracas Televisión de Venezuela (RCTV), Marcel Granier, –entre varios más- se dedicaron a reivindicar en un todo el neoliberalismo. Advirtiendo que están en operaciones. En términos políticos: inflamando la contraofensiva frente a la expansión de movimientos progresistas que, por la vía electoral han llegado al gobierno de varios países de la región. Cosa inadmisible para los que se suponen dueños del mundo y de la vida y la muerte de quienes lo habitan. Luiz Alberto Moniz Bandeira, reconocido historiador sudamericano, fue entrevistado recientemente por la periodista Eleonora Gosman, corresponsal en Brasil del diario Clarín, de la Argentina. En la nota Bandeira dice que el problema suscitado entre Ecuador, Colombia y Venezuela, “no será resuelto porque no interesa en Colombia, y mucho menos al presidente Alvaro Uribe, acabar con la guerra civil que dura más de 50 años. El –por Uribe- y la elite colombiana ganan con los recursos que le proveen Estados Unidos, que a su vez gana con la venta de material bélico y con la asistencia militar en defensa de los oleoductos. Colombia es el tercer mayor exportador latinoamericano de petróleo para los Estados Unidos, debajo de Venezuela y México, y ocupa el sexto lugar en el ranking mundial”. Parece una gran casualidad –que por supuesto no lo es- el hecho de que, por aquí y por allá, se expanda en estos días del siglo XXI, la muerte organizada, con el fin de llevar la guerra donde haya petróleo y en todo rincón del planeta que sirva al desarrollo geoestratégico del proyecto imperialista. Sólo la ingenuidad plena de ignorancia o la connivencia con el mayor agresor de la humanidad, contribuyen a disimular con eufemismos el holocausto en Irak y los que en ciernes se avizoran en el horizonte de la dominación imperialista: Colombia y el total de América Latina, región rica en recursos naturales y estratégicos. En tal sentido el terrorismo mediático asume un rol primordial, siguiendo –a conciencia y como beneficiario de negocios súper millonarios- el trazado grueso de la estrategia del complejo militar-industrial, con su sede central en Washington: hablar y mostrar, hasta la saciedad, lo secundario. Ocultar y distorsionar, hasta el hartazgo, lo principal. Relatar hechos sin contexto histórico, inventarlos y/o mudarlos de sus escenarios reales a caballo de informes, fotografías y filmaciones trucadas. Interesante, pues, es comprobar nuevamente, que cuanto más se desnuda el apetito del asesino, más se intensifica la labor del aparato mediático transnacional, y sus ramificaciones, en procura de mantener en vilo la atención sobre la realidad cubana y venezolana. Supuestamente, un despropósito. Sin embargo, no lo es: Cuba debe ser demolida como idea y la República Bolivariana de Venezuela, liderada por Chávez, debe volver a atrás. A los tiempos en que el petróleo y el gas se saqueaba a manos llenas para rendir pleitesías al imperio. A tal punto esa explotación y saqueo que la casi única fuente de recursos de Venezuela era el petróleo, por lo que hoy suena a burda patraña el discurso que acusa a Chávez de no diversificar el aparato productivo, “condenando al país” a vivir del aumento de los precios internacionales del crudo. Los mismos que hablan de diversificar la economía de la República Bolivariana de Venezuela, quieren transformar a la Argentina en un monocultivo de soja. Neoliberalismo: el libre mercado, la ley de la selva, el pez grande se come al chico, siempre ha habido pobres… Gota a gota, cada día en variados formatos, la prensa mundial machaca con la “transición en Cuba” y alude a Chávez como si se tratara de “un loco”, “un payaso”, “un irresponsable” que habrá de “llevar a la región a un conflicto bélico de irreparables consecuencias”. Tal cual lo aseguró –en el encuentro de la “libertad” y la “democracia”-, el escritor de la derecha criminal, Mario Vargas Llosa. Contra Cuba y Venezuela, entonces, el empeño por satanizarlos, la sistemática tarea dedicada a esmerilar sus bases de sustentación ideológicas, políticas, sociales y económicas, para que Cuba y Chávez dejen de ser referencias, dejen de ser respetados y, en caso de agresiones directas y armadas por parte de EE.UU., vean melladas sus defensas –terceros países- en el campo diplomático y militar. Los planes de invasión a la Isla y a la República Bolivariana de Venezuela, no han sido abandonados por el gobierno de Bush. Y, es de elemental deducción, que Mac Cain, Hillary Clinton y Barack Obama, no den por cerrada tal posibilidad, en tanto –más allá de sus diferencias de estilo respecto de cómo el presente siglo “deberá ser norteamericano”- son ellos mismos fichas del intrincado damero capitalista-imperialista. Lo archiconocido: Jefes de gobiernos y de Estados, que obedecen ordenes enmascaradas en las sugerencias de sus cuerpos de asesores, gerentes de una maquinaria que conjuga a un mismo tiempo, y con el único fin de la guerra, el desarrollo de la industria cultural-militar. Ambas, retroalimentándose sin solución de continuidad, en el tendido de las bases que faciliten la cada día mayor naturalización de los crímenes masivos. En un interesantísimo libro –“Juego de la Mentira”- del belga Michael Collon, se analiza el descuartizamiento de Yugoslavia, a instancias de la iniciativa alemana y “el dejar hacer” de EE.UU. La lupa de Collon se detiene más de una vez en el papel de los medios, a disposición de la invasión, de las invasiones. Primero destaca la sistematicidad del mensaje que sataniza a gobiernos, e incluso a pueblos enteros, para poder justificar ante los ojos del mundo la acción de los depredadores. En este caso señalado, el despedazamiento de Yugoslavia. En su libro, aparecido en 1999, Collon pregunta: “¿Por qué no han mostrado –los medios- que mientras Europa se estaba unificando, era absurdo trocear Yugoslavia en una serie de pequeños Estados débiles e inviables? El autor de “Juego de la Mentira” no sólo revela hipocresías, también desmonta mitos, como el que sostenían políticos y empresarios a través de sus aparatos mediáticos y periodistas mercenarios: “Los Balcanes no tienen ningún interés…”, es decir, no le interesaban a nadie. Collon explica lo contrario y puntualiza que Yugoslavia “contenía cuatro puntos esenciales para su rivalidad: 1. Las rutas del petróleo. 2. El dominio sobre Europa del este, sus riquezas, su mano de obra y sus mercados. 3. El control sobre Rusia y el petróleo de la ex –URSS. 4. La implantación de bases militares para controlar todas estas regiones”. Collon habla de la carnicería armada en Yugoslavia y de “las guerras que vendrán”. Lo hace antes del ataque a las torres gemelas y de las invasiones a Afganistán e Irak. Y, en la suma, podríamos agregar las que ya no tan sórdidamente se preparan a diestra y siniestra. ¿El planteo de las autonomías en Bolivia –país de petróleo y gas- jaqueando a Evo Morales, está creando condiciones para las rupturas, el caos y la exacerbación de una guerra civil, con efectos bélicos multiplicadores hacia los países fronterizos? Sí. Sin lugar a dudas. ¿El bombardeo de Colombia-EE.UU. sobre Ecuador se condice con un plan que apunta también al petróleo ecuatoriano y, por una vía más, al petróleo de la República Bolivariana de Venezuela y a la cabeza de su líder, Hugo Chávez? Sí. Sin lugar a dudas. ¿El sostenido y sofisticado asedio diplomático-militar con que EE.UU. le recuerda a Brasil que el Amazonia –petróleo y biodiversidad- es parte del botín de guerra en la disputa intercapitalista global, nos aproxima a todos a nuevos genocidios? Sí. Sin lugar a dudas. La disociación informativa –y la desinformación tajante- sobre temas cruciales para la sobrevivencia de la humanidad y la identificación seria de los ideólogos de genocidios, no es un déficit incorregible del periodismo del presente –apenas instrumento-, sino la expresión más brutal y acabada de una política estratégica atada a la concepción guerrerista de EE.UU.. País que, en uno de sus picos más altos de desesperación, ve hundirse, paso a paso, a sus otrora intocables naves insignias: “el sueño americano”, “la concreción de un Siglo –el XXI- definitivamente norteamericano” –para el cual se trabajó afanosamente durante el siglo pasado-, y la sentencia pretendidamente incontestable: del “fin de la historia y de las ideologías”. Todo, en una profunda crisis sistémica. La guerra como “única salida” no es más que el fracaso estrepitoso de un sistema esencialmente inhumano, que, todavía, tiene una alta capacidad de daño: no tan sólo por el poderío militar de la potencia hegemónica. Ya los analistas de mercado –voceros de la lógica dominante- hablan de una disminución en la inversión directa de las multinacionales en países de América Latina. Aprietan. Y lo hacen cuando la caída del volumen de remesas que salen de EE.UU. hacia otros países de la región, comienza a resentirse. Aprietan más. Ajustado a la guerra, como único objetivo, EE.UU. –su complejo industrial-militar-cultural- traza la pauta del terrorismo mediático y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) obedece, sin que ello implique necesariamente la existencia de una estructura de ordeno y mando. La SIP, como sabemos, nació hace sesenta años de la mano de la CIA. Hoy, SIP y CIA continúan su camino, entre los Rupert Murdocht, el Pentágono y empresarios del petróleo, de medicamentos, armas, productos alimenticios, grandes automotrices… Moniz Bandeira explicaba, en el reportaje antes mencionado, que cuando Bill Clinton ejercía la presidencia de EE.UU. fue presionado -año 2000-, para invadir Colombia. La idea del operativo se frustró porque Brasil, Venezuela y Panamá, no apoyaron esa “locura”. Pero ello no quita que la “locura” no persiga otras fórmulas, ni tampoco que se haya detenido para siempre. En la última reunión del Grupo Rio, en República Dominicana, quedó en claro que los riesgos de invasiones y de guerras siguen creciendo. Alvaro Uribe, presidente de Colombia, no ocultó, en ningún momento, que él es uno de los comisionados por el Pentágono para acercar combustible al incendio. Quizás, el promotor más visible y templado de las guerras que vendrán.

Juan Carlos Camaño - Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
Fuente: http://colombia.indymedia.org/news/2008/04/84486.php

sábado, 15 de diciembre de 2007

Referéndum: “Crónica de un fraude anunciado”

La Alianza Social Continental se hizo presente durante el proceso electoral del referéndum sobre el TLC que se realizó en Costa Rica el pasado 7 de octubre. Una delegación de la ASC conformada por 28 personas procedentes de varios países de América del Sur y de toda Centroamérica, a través de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, -miembro de la Alianza-, trató de participar como misión de observación internacional acreditada oficialmente. Esta fue frustrada a partir de la negativa arbitraria por parte del TSE de acreditar a nuestra delegación en una clara discriminación hacia las organizaciones sociales miembras de la ASC. El referéndum de este domingo fue resultado de la lucha que viene desarrollando el movimiento social costarricense contra el Tratado de Libre Comercio. Como tal debió estar revestido de las garantías básicas de imparcialidad, transparencia y neutralidad por parte de las autoridades competentes para ser reconocido. La realidad demostró todo lo contrario.
Fuente: http://www.recalca.org.co/AAtlccentroamerica/fraude_cr_081007.htm

domingo, 25 de noviembre de 2007

Terminos y Definiciones - El Derecho Internacional

En términos muy generales, se puede entender como el conjunto de normas y de instituciones que rigen las relaciones entre los estados, los particulares y los demás sujetos de la sociedad internacional, y que tienen por objeto delimitar las funciones estatales, la responsabilidad internacional, la solución pacifica de los conflictos y la reglamentación de las organizaciones internacionales. El derecho internacional es, entonces, una rama del derecho, que no se encuentra aun plenamente desarrollada; característica que lo hace peculiar y difícil frente a una comunidad internacional cuyos órganos contradicen, en ocasiones, las funciones legislativas, judiciales y administrativas de los Estados. En la sociedad internacional, después de la segunda guerra mundial (1945), ha sido marcada una doble voluntad, manifestada en el texto cardinal que es la Carta de las Naciones Unidas: Revalorizar los fundamentos del derecho internacional y afirmar la solidaridad, no solamente de los Estados sino, también, de los pueblos de las naciones

domingo, 18 de noviembre de 2007

El día que Juan Carlos de Borbón dijo algo que no le habían escrito, por: Altercom*, Pascual Serrano*















Borbón, visiblemente alterado, abandonó el acto de clausura de laCumbre Iberoamericana que se ha celebrado en Santiago de Chile para noescuchar las críticas que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega,dirigió a la multinacional española Unión Fenosa. Por su parte, Rodríguez Zapatero reclamó a Chávez «respeto» para Aznar, destacando que «fue elegido por los españoles».Repasemos el comportamiento de cada uno de los protagonistas.Hugo ChávezSe ha dicho que no tenía sentidocriticar a Aznar en una cumbre que abordaba la cohesión social de lacomunidad iberoamericana, pero pocos informaron de que la intervenciónde Chávez previa al incidente era en respuesta a las palabras reciénexpresadas de Zapatero, quien afirmó que un país nunca podrá avanzar sibusca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso. Elpresidente venezolano mostró su desacuerdo y respondió que “no se pueden minimizar” el impacto de los factores externos, en referencia al apoyo de Aznar al golpe de Estado en Venezuela en el año 2002.Se le acusa a Chávez de recurrir alinsulto para dirigirse a Aznar y no respetar las formas y la educación.Pero no debemos olvidar cuál es el motivo de la indignación de Chávez:un gobierno quiere derrocar a un presidente legítimo y apoya un golpede Estado y frente a eso la reacción es acusar al presidente deinsultar al golpista. El mundo al revés.También se ha vuelto a afirmar que noera el lugar ni el momento adecuado para la acusación. Eso mismo ledijo la derecha al ministro de Asuntos Exteriores español Miguel ÁngelMoratinos cuando recordó en un programa de televisión la implicacióndel gobierno de Aznar en el golpe contra Chávez. ¿Cuándo es el momentopara decirlo? No hay cumbres iberoamericanos bajo la temática “los golpes de Estados que se quisieron dar en América Latina y quiénes estaban detrás de ellos”, de modo que habrá que explicarlo en algún momento que los presidentes se reúnan y debatan.Rodríguez ZapateroEl presidente español reaccionó molestoa las críticas de Chávez al ex presidente Aznar y recordó que fueelegido democráticamente. Un presidente puede tener la obligación dedefender las instituciones de su país ante críticas extranjeras, perono las políticas de otros gobernantes. Si el presidente de Venezuelahubiera embestido contra el Parlamento español, el Tribunal Supremo ocualquier otra institución la reacción de Zapatero habría estadojustificada, pero lo que afirmaba Chávez sobre la participaciónespañola en aquel golpe, además de ser verdad, fue también reconocido yrevelado por el ministro de Exteriores español primero en un programade televisión y posteriormente en el Congreso de Diputados. No deberíamolestar nunca la verdad.El presidente español se permitiótambién la impertinencia de afirmar ante los periodistas tras la cumbreque advertía al venezolano que esperaba que fuese "la última vez"que en un foro como la cumbre iberoamericana alguien actúa como lo hizoél con sus críticas al ex mandatario José María Aznar. ¿Por qué nopuede un presidente denunciar en una cumbre el apoyo de un país a ungolpe de Estado?Zapatero volvió a estar desafortunadopoco después en un mitin en Buenos Aires, donde dijo que en una reunióninternacional, si alguien ataca y descalifica a tu compatriota, aunqueéste sea un rival y adversario, "tú sales a defenderle". ¿Debemos defender a Franco?, ¿también a los españoles queparticiparon y fueron condenados por los atentados de Atocha?, ¿deben los alemanes defender a Hitler?, ¿qué hacemos en Iraq con los iraquíes que defienden a su compatriota Sadam Hussein?, ¿qué haríamos con unsaudí que defendiera a su compatriota Bin Laden?Si Zapatero quiere defender acompatriotas lo que debería hacer es pedirle al fiscal general queapoye a los abogados de la familia Couso, que está pidiendo justiciapor el asesinato del periodista José Couso por militaresestadounidenses en Bagdad. Ahí es donde se debe ver la defensa de unpresidente a sus ciudadanos.Juan Carlos de BorbónEl rey de España por primera vez dijoalgo espontáneo que previamente no había sido escrito por ningúnasesor, ni Casa Real ni miembro del gobierno. Los españoles pudimos versu capacidad analítica, nivel intelectual, conocimiento geopolítico,dotes diplomáticas y respeto a un gobierno legítimo en su expresión: "¿Por qué no te callas?".Numerosos medios y analistas comentan que el rey perdió los nervios;estoy convencido de que no los perdió, simplemente, por única vez, hahablado por su propia boca y no repitiendo lo previamente indicado pornadie. Ya sabemos por lo tanto lo que puede dar de sí el Borbón cuandose lo deja solo. A algunos nos pareció estar oyendo en ese "¿Por qué no te callas?" el “Se sienten, coño” de otro militar español [1].Aunque quizás lo que alarmó a Juan Carlos de Borbón fueron los detalles secretos del golpe de Venezuela que estaba contando Chávez. ¿Pensóquizás que se acercaba a alguna revelación peligrosa?Vayamos ahora a ver las reaccionesPartido PopularA través de su secretario de comunicación, Gabriel Elgorriaga, aseguró que el incidente ha sido consecuencia "de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación"del presidente Zapatero. ¿Creía Zapatero que defender el golpismo deAznar frente a las verdades de Chávez le iba a granjear aplausos de laderecha?Gaspar LlamazaresEl coordinador de Izquierda Unida ha demostrado gran sensatez admitiendo que "puede discutirse la oportunidad de las formas", pero subrayó que "lo que no es discutible es lo dicho por Chávez sobre la implicación y el apoyo" del Gobierno de Aznar "a la intentona de derrocarlo en 2002”.Para Llamazares, "lo que hace Chávez es decir la verdad", y que "a estas alturas alguien se escandalice" por censurar aquella maniobra "es, cuando menos, hipócrita".Editoriales de El País y El Mundo“También don JuanCarlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzócon sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relaciónentre países soberanos”, decía el editorial de El País. Añoscriticando la mala educación y la ausencia de formas del presidente deVenezuela y aparece Juan Carlos de Borbón diciéndole "¿Por qué no te callas?" al presidente de otro país en el plenario de una cumbre y dicen los del diario global que “estuvo en su papel”. La sintonía con el editorial de El Mundo es absoluta: “almatonismo político del presidente venezolano, Hugo Chávez, que estácontagiando a otros presidentes, como el nicaragüense Daniel Ortega. Yfue el Rey de España quien paró los pies al caudillo venezolano enpresencia de todos los mandatarios iberoamericanos, diciéndole lo quehace mucho alguien le tenía que haber dicho”. "¿Por qué no te callas?",eso es lo que hay que decirles a los presidentes latinoamericanos cuando no nos gusta lo que dicen, según el criterio de este periódico.Además, entre un rey no elegido y un presidente elegido en las urnas,El Mundo reserva la consideración de “caudillo” para el segundo.Diario PúblicoDicen en portada que “Daniel Ortega también ataca a España” y lo vuelven a repetir en la página 2: “Los representantes de Nicaragua y Cuba también critican a España”. No es verdad, nadie atacó a España, Chávez criticó a Aznar y Daniel Ortega a Unión Fenosa. Ni Aznar ni esa empresa privada son España. Uno de sus analistas, Jesús Gómez, escribe: “Loúltimo que necesita la izquierda latinoamericana es una dosisextraordinaria de mesianismo y desprecio por la democracia y sus formas”. Lo preocupante es que no se refería a los golpistas de Estado contra Venezuela, sino a su presidente democrático.El amotinamiento de los países dignoscontra golpismos y abusos procedentes de presidentes y multinacionalesespañolas en esta cumbre nos debe hacer reflexionar a todos que hallegado la hora de cambiar las relaciones entre la antigua metrópoli y América Latina. Las expresiones y avances haciala unidad latinoamericana deben conllevar el alejamiento de una exmetrópoli que, con un jefe de Estado no electo que manda callar a los presidentes democráticos de América Latina y abandona las reunionescuando no le gusta lo que oye, demuestra que no ha entendido que las cosas han cambiado. Si el gobierno de España va a esos encuentros arepresentar y defender a las multinacionales y a presidentes golpistas,este país europeo sobra en las cumbres latinoamericanas.Cuando un joven se hace adulto eindependiente, llega el momento en su vida en que debe dejar de invitara sus cumpleaños y fiestas sociales a aquel compañero del colegioviolento y bestia que le molestaba en el recreo.América Latina debe elegir entre unidad y soberanía o metrópoli que le dice que se calle.